Lo importante de la historia de Talía es que los niños se sientan absolutamente reflejados en el cuento, tanto mediante Lala y Lili, como mediante David y Rafa.

 

Al realizar la lectura es conveniente que los papás les digan a sus hijos: “¿ves?… como tú”, el mayor número de veces posible, de forma que los niños se integren dentro de la lectura. Cuantas más semejanzas saquen los niños con los personajes del cuento mucho mejor será el resultado final.

 

La llave es el puente que les ayudará a llegar a un lugar de paz dentro de ellos mismos.

 

La llave de TalíaCada niño debe tener una llave y la debe llevar puesta. Llevar su llave les dará seguridad porque saben que gracias a ella alcanzarán un estado mental de paz en el que se sentirán amados por ambos padres. Ellos, los niños, son los que eligen cuándo quieren sentirse besados, abrazados o queridos por los dos padres aunque uno de los dos no esté presente.
La llave actúa como si fuera una varita mágica que concede al niño el deseo de ser abrazado o besado por sus papás en cualquier momento. La forma de la llave es muy sencilla. Es la típica llave de candado. No es rebuscada, de forma que el niño valore la grandiosidad en la sencillez de las cosas, lo auténtico puede ser lo más sencillo.
Es dorada, porque es el color del sol y porque el oro es inalterable. Su forma es sencilla porque es una llave “llave”, y no puede dar lugar a equívocos, y lo genuino de la llave es el doble vínculo que establece: por un lado abre la puerta de Alegría a un niño en cualquier parte del mundo que necesite encontrar la paz para no estar triste; mientras por otro, esa misma llave abre una puerta a la esperanza en África a un joven que trabaja en la misión de Saint Mary, en Etiopía. Por eso la llave es sencilla y es mágica, y se le debe explicar
a los niños poco a poco.

 

La aparición de los dos bosques, el Dulce y el Salado, y el Corazón de la Ciudad, es una forma de “enganchar” al niño con el viaje, hacer que se fascine con el recorrido: ¡¡¡hay chuches!!! Sobre todo porque si el cuento se lee por la noche, en la cama, ya no es hora de dulces. La idea de “la casita de chocolate”, en la que la casita es el “cebo-malo” para los niños, aquí se torna a la inversa: los dulces no son malos para los niños, sino el abuso que se hace de ellos. Recrear un espacio imaginario donde las chuches están por todas partes, ejerce un efecto positivo en la intención última de este cuento: hacer que los niños se sientan felices con la lectura del libro e interioricen el Emocionarium sin ser plenamente conscientes de ello.

 

ArmoníaLa inclusión del término Armonía no es puramente casual.
En estados de ansiedad o estrés, una de las técnicas de relajación es visualizar la palabra “armonía”. Suele ir asociado a grandes prados, cascadas, etc. Aquí se ha empleado un ecosistema ideal en el que conviven todos los animales en un entorno de felicidad constante y se escucha una música creada por el movimiento de los mismos. Ahí nacen todas las frutas del mundo, con lo cual se pretende estimular al niño introduciéndole en un viaje imaginario donde el concepto “armonía” entre por todos los  sentidos: la vista, el olfato, el tacto, el gusto y el oído. Es una experiencia de “armonía total”.

 

El Emocionarium.

 

Es la parte más importante del cuento porque realmente es el vínculo directo con la llave, es como si la llave se hubiese hecho con un trocito de oro del Emocionarium. Es un edificio lleno de simbología. Es una mezcla entre los palacios de los cuentos y la lámpara mágica.
Y, además, un edificio-inteligente, alimentado por el sol, cuyos efectos antidepresivos son sobradamente conocidos. “El sol nos da calor y nos pone contentos”, dice el cuento. Por eso el edificio tiene el suelo y las cúpulas de cristal, para que el sol lo atraviese y su energía positiva quede dentro del edificio.
Entrar en el Emocionarium supone una parte de misterio y de magia que va a llevar a los niños a encontrar el tesoro más grande escondido en Alegría. Por ello, si todo lo demás es bueno: chuches, disfraces, juguetes ¿qué puede ser mejor?
Ellos intuyen que allí está lo mejor, y ese sentido mágico de guardar las emociones de amor como un tesoro es lo que ellos entenderán. Paz emocional e inteligencia emocional de forma subliminal, eso es el Emocionarium. Hay que hacerles llegar ahí.

 

El Emocionarium no podía simbolizarse de otra forma que no fuera con el número 8, que es el símbolo del infinito cambiado de posición y que refleja lo eterno. El hecho de que los niños que sufren la separación de sus padres y la ruptura de sus familias perciban una realidad en la que las cosas son eternas no está nada mal. ¿Y dónde las cosas son eternas? En el corazón.
¿Y qué cosas son eternas? Las emociones, los sentimientos, los recuerdos. Ellos no se ven privados del cariño de ambos padres en todo momento pues empiezan a manejar sus emociones y sus recuerdos.

 

La caja de los corazonesLa caja de los corazones actúa como si fuera una conexión directa entre su cerebro y su corazón. El cerebro, por ser un contenedor donde almacenar algo, y el corazón por ser el lugar donde residen las emociones. Por eso la caja es transparente y tiene corazones rojos.

Cada niño debe tener su caja de corazones. Sería bueno que pudiera guardar allí una foto de cada uno de los padres y pudiera verlas cuando deseara. Simplemente el hecho de tener esas imágenes le ayudaría a sentir a ambos padres cerca cuando lo necesitara.

Los padres pueden decidir separar sus vidas, pero no quitar a los hijos el derecho a sentirse de los dos.

 

La caja de las orejitas blancas con el pendiente es la de las “Respuestas Universales”. Con ella se pretende quitar toda culpabilidad de lo sucedido a los hijos, y ayudarles a entender que no todo en la vida tiene una respuesta inmediata. A veces la respuesta está en el fluir de las cosas. Enseñarles a que el mundo del adulto es mucho más complejo que el suyo y que no todo tiene esa respuesta que ellos buscan. Pase lo que pase en sus vidas lo importante es adaptarse a los cambios y evitar en la medida de lo posible el estrés que viene asociado a la nueva situación. “Los niños no pueden sentirse mal por las cosas de los mayores”, dice el cuento. Ante las decisiones de los padres ellos tienen que adaptarse al cambio con la mayor estabilidad emocional posible. Pese a que son muy pequeños, hay que transmitir a los niños conceptos como “paz” y “relax”, mediante sonidos o estados emocionales. Por ejemplo, antes de dormir ponerles música relajante y decirles: “relájate y escucha la música”. Acariciarles o abrazarles en ese momento les ayudará a asociar el relax con la calma y la paz y con un momento de estabilidad.

 

Así, cuando les leamos el cuento de Talía y lleguemos a la caja de las “Respuestas Universales”, les podremos citar situaciones como: “que papá y mamá no se quieran como novios, que tengáis dos casas o que papá o mamá tengan una nueva pareja con o sin hijos…” Si ellos saben qué es estar relajados, entenderán a qué nos referimos al hablar de los dos gigantes “Paz” y “Relax”. Se trata de inducirles a un estado de paz y de relajación frente a la frustración y el estrés que supone el sentirse culpables de algo que ellos no pueden controlar, pues “son cosas de mayores”.

 

taliaylallavedeoro-madre-con-ninosLa despedida de Talía enseña a los niños que sufren por la separación de sus padres a solidarizarse con el dolor ajeno de modo que no se sientan solos.
Son muchas las causas que hacen que los niños sufran en el mundo, pero siempre existe la solidaridad de otros y la esperanza.
Hecho que queda patente en la actitud solidaria de la abuela, de la tía y de la doctora. Mostrarles que frente a la adversidad, sea cual fuere, siempre hay una solución nos hace vivir en positivo. Enseñarles desde pequeñitos a buscar en ellos mismos la solución a sus problemas, en este caso a superar su tristeza en la medida de lo posible, tendrá efectos tremendamente positivos en sus vidas.

 

El texto es largo por ser muy descriptivo, pero la mejor forma de llevar a los niños a un mundo imaginario es mediante una descripción detallada del lugar. Una vez que los niños conocen el cuento, se puede empezar a leer o retomar la lectura desde el momento en que las niñas conocen a Talía, pág. 18.

 

Se ha utilizado caligrafía infantil para facilitar que los niños puedan ir leyendo partes del texto, ya que Talía está indicada para niños entre 3 y 6 años, edad de comienzo con la lecto-escritura. La caligrafía infantil produce un mayor acercamiento de los niños al cuento y con esa intención también se han utilizado algunas dislalias y palabras inventadas por ellos: “pintalabios” por labios, “merhopital” por hospital, “todos los siempres” por siempre, “noski” por musa, “pachín” por una forma imaginaria inexistente.

 

El deseo de empatizar con los pequeños lectores ha hecho que Xisca Solera Moya realice casi todas las ilustraciones en lápices de color, a
excepción de algunos paisajes en los que ha utilizado la acuarela, técnica más libre.

Finalmente, recordar que la autora no es psicóloga infantil sino historiadora del arte, pero el devenir de la vida ha facilitado que psicólogas, psicólogas infantiles, pediatras, profesionales de pedagogía y educadoras infantiles, hayan servido de incalculable ayuda a la autora, a la hora de escribir aquello que es importante decir a los hijos cuando una familia se rompe.
Sin ese apoyo, la historia habría sido otra muy distinta. El deseo de ayudar a otras personas es lo que ha impulsado a la publicación de esta segunda edición.

 

Este libro tiene una edición digital en español y en inglés que se puede encontrar en www.taliaylallavedeoro.comAllí se pueden adquirir más llaves, cajas de los corazones y algún otro objeto pensado para ayudar a los padres y a los hijos a afrontar tan dolorosa situación; un blog donde dejar opiniones, contactar por email con la autora: talia@taliaylallavedeoro.com y contactar por email con la ilustradora: xisca@taliaylallavedeoro.com

 

“Talía y la llave de oro” no pretende hacer milagros ya que la estabilidad emocional tras un divorcio es un largo camino a recorrer entre padres e hijos. Sin embargo, puede arrojar algo de magia en ese largo trayecto: que los hijos desde pequeñitos aprendan a interiorizar y sean capaces de encontrar soluciones a sus problemas. Esta es la magia de vivir en positivo.
La autora.   Estefanía Salazar Yanes